January 2011

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Hace unos días estuve hablando con unos colegas sobre el cine y las descargas y cómo podríamos remunerar a los autores de una forma medianamente justa y que a la vez la oferta sea atractiva tanto en comodidad como económicamente para la gente.

Ante todo, lo primero es que los títulos estén disponibles en streaming HD a través de la Red, con capacidad para varios idiomas de audio y subtítulos (igual que un DVD) y sin DRMs que te impidan verlo cómodamente en cualquier dispositivo. Si empiezas a ponerle restricciones incómodas a la gente que paga por el contenido, lo que consigues es que pase de pagar y se baje el DVDRip que al menos lo puede reproducir sin hacer malabares. Siempre diré que la clave para que la gente pague por algo gustosa es hacerlo más atractivo que la oferta gratuita – y si no, que se lo pregunten a los editores de libros de cocina.

A la hora de pagar, la idea la saqué de Flattr. A la gente generalmente le resulta poco atractivo tener que pagar un precio por cada contenido descargado, porque parece que poquito a poquito al final la factura se va a hacer enorme. Por ejemplo, si tuviésemos que pagar la conexión a Internet por MBs descargados o subidos, estaríamos continuamente pendientes de lo que gastamos y nuestra experiencia sería mucho más negativa. Ya no seguiríamos enlaces de la Wikipedia ansiosamente, no enseñaríamos a nuestros amigos esos vídeos de YouTube tan graciosos… Un rollo.

Si ponemos un precio fijo a pagar por película, aunque fuese bajo, pasaría algo parecido: trataríamos de ver sólo aquellas películas que tenemos alguna seguridad de que nos van a gustar, las que gozan de mayor y mejor promoción en los medios, y al final el pastel se repartiría entre menos gente, y sobre todo sufrirían los contenidos menos populares, los alternativos, lo que no ayuda nada a “la cultura” en mi opinión. En su lugar, una tarifa plana, aunque tenga un precio medianamente alto, es mucho más atractiva: ya no tienes miedo a ver pelis aunque no sepas si te van a gustar.

La manera de repartir el dinero de la tarifa plana es igual a la de Flattr: por cada contenido que ves, se destina una parte de lo que pagaste a ese autor. De esta manera, si pagaste, digamos, 20 euros y viste 10 pelis este mes, irían 2€ para cada peli. Además, para poder premiar las pelis que te han gustado más, o que pienses que se merecen mayor valoración por lo que sea, puedes aumentar el número de “particiones” que destinas a esa película (una por defecto), o incluso realizar una donación extra de tanto dinero como quieras.

Muchos pensarán que al final lo que irá a parar de cada usuario por película será una miseria, pero también hay que pensar en el potencial aumento del número de contribuidores que antes no pagaba por la peli. Ley de oferta y demanda, vaya.

Por otra parte, soy consciente de que seguirá existiendo gente que consiga el contenido por otras vías y no le dé un duro a los autores, pero, como digo muchas veces, de lo que se trata es de que una parte de la gente que ahora disfruta del contenido sin pagar lo acabe haciendo pagando porque considere que merece la pena.

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If you have ever tried to play Starcraft on Linux (using Wine) over Battle.net you must have seen that the interface looks very bad and the text is very hard to read. In my case, I was even unable to sucessfully start a game. So I and my friend decided to try a “local” game using the Hamachi tunneling tool.

How does this work? Starcraft is an ancient game (1998!) that only allows multiplayer gaming over Battle.net, Direct Cable Connection (who has ever used this?) and a Local Area Network. What Hamachi does is to establish a (virtual?) link between computers on the Internet so they appear to be on the same local area network. This is what is called a Virtual Private Network: “virtual” because the computers are not really into the same local network, but they appear to be, and “private” because you can configure (using a password and encryption) who can connect to the network.

Why Hamachi? Because it’s easy to configure and use. The drawback is that the Linux support is a bit limited and they bug you to buy the premium version everywhere; but it works. Let’s go to the meat. Since I use Debian, I will describe the process for Debian-like systems here.

  1. Download and install the Hamachi² Beta client for Linux. Before being able to install it, you’ll need to have the LSB package installed on your machine. On Debian Squeeze, “aptitude install lsb” will work. Once you have LSB installed, you can do “dpkg -i logmein-hamachi_2.0.1.13-1_i386.deb” (or any greater version) to install the client.
  2. (Optional, you can use Hamachi without it). Install the Haguichi graphical frontend. The Hamachi² client for Linux is command-line only (see this page for instructions about how to use the command-line client), so Haguichi can make our life easier. Go to its download page and choose the option you prefer. I used the Ubuntu deb package and “dpkg -i <package-name>”. I’ve personally found Haguichi quite sluggy.
  3. Create a LogMeIn account from this page. You will need it to create and manage your own virtual networks. Reply to the confirmation email and such.
  4. Create a LogMeIn network using the web interface. Once you’re logged in (in https://secure.logmein.com), select “Networks” in the left-hand menu, then “Add network”. Enter a cool network name and select “Mesh” as network type. Edit the network and copy (or write down) the network ID you’ll find under the “Members” tab. Under “Settings” select either “Must be approved” if you didn’t specify a password to join the network, or “Accept automatically” if you decided to do so.
  5. Tell all your mates to join the network you created using the cited network ID, and do so yourself too. Through the command-line, it would be something like “hamachi join <XXX-XXX-XXX> <password>”, and straightforward using the Haguichi graphical interface. If you have set the join requests policy to “Must be approved”, you will have to get to the network edit page and approve all the join requests.
  6. Once you’re sucesfully connected to your mates, you’ll see a green icon next to their nicknames, or them listed under the appropiate network, with an asterisk to their left after “hamachi list”.

You’re now all connected using a (virtual) network interface usually named “ham0″. If you do “ifconfig” (as root), you’ll see this interface is listed and there’s an IP like 5.171.180.167 associated to it. There’s still one thing left to do. To find games, Starcraft sends what is called a “broadcast” message to all the clients connected to the network. The problem is that it doesn’t send the broadcast over all interfaces, but only over the first one available, which is usually the one you use to connect to the Internet. In Windows, this is solved by moving the (virtual) interface Hamachi uses (ham0 in Linux) to the top of a list (I’m not sure what it exactly does), or using a wrapping software called ForceBindIP. In Linux, I solved it doing the following.

In Linux, the way the system decides which network interface to use is via the so-called routing table. How does this work? Depending on the format of the IP address you’re trying to get to, it uses one interface or the other. This is called subnet masking, and it’s like using prefixes in phone numbers. If you have a home network, which means simply computers connected to the router used to access the Internet, you’ll have an internal IP of the type 192.168.1.34. The first part, “192.168.1″ is the prefix that the system will use to determine that the IP is local and thus don’t try to send it over the Internet, but keep it local.

You can inspect your current routing table typing “route -n” as root. What Starcraft does to find games is to send a broadcast packet to the address “255.255.255.255″, so what we have to do is to route this (broadcast) address to our Hamachi interface. As root:

route add -host 255.255.255.255 dev ham0

Done! Fire up Starcraft and enjoy. The routing table is not kept after restarts by default, so you’ll have to add the previous route every time you restart your system and want to play, or place it in some configuration file read on startup (see your distro documentation).

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Hace unos días llegué gracias a Reddit a este kit de juegos alternativos. Me pareció interesante nada más verlo: cinco juegos completos por un precio variable a voluntad, que funcionan en todas las plataformas (Linux, Windows y Mac) y se pueden descargar directamente de Internet. Además, si pagabas un precio superior a la media (que se recalculaba a medida que se recibían pagos), podías acceder también a los juegos de The Humble Indie Bundle 1, un primer kit con el mismo concepto de venta. Y sin DRM.

Con la media en 7 dólares y algo, yo pagué 10, pero en la lista de contribuciones aparecen donativos de más de 6.000 dólares. No sé si el negocio les saldrá rentable, pero como idea experimental me parece genial.

Los juegos son variados y raros, como el propio “indie” indica. Lo mejor para un rápido resumen gráfico es ver este vídeo, pero aquí comentaré mi punto de vista. Sin lugar a dudas, el que más me ha gustado de los que he probado es Braid. Se trata de un muy bien recibido juego plataformas en 2D en el que controlas un pequeño tipejo con traje llamado Tim en búsqueda de su amada princesa, recogiendo unas piezas de puzle que hay esparcidas por los distintos niveles del juego. La novedad es que se puede viajar hacia atrás en el tiempo. Al principio parece que simplemente sirve para poder reaparecer cuando te matan (porque te chocas con una cabeza andante o un conejito asesino), pero enseguida entiendes que es la parte principal del juego, pues es absolutamente vital para resolver todos los puzles que se plantean. Hay seis mundos distintos, y en cada mundo el tiempo se comporta de una forma distinta, cada cual más chula. Los gráficos están bastante guays y la música también. Además, la historia del rollo de la princesa es muy curiosa.

Una vez que te lo has acabado, lo que se traduce en un día o dos como mucho, ya no tiene mucha más chicha, pero merece mucho la pena jugar por lo ingenioso de los puzles. Otro juego que parecía muy chulo pero a mí no me ha gustado demasiado es Cortex Command. En él controlas una serie de robots que pueden comprar armas, y se supone que la física de cómo se mueven las cosas está muy currada, pero yo no he conseguido pillar bien el control del juego y me parece muy, muy aparatoso.

Osmos es otro juego raro raro. En él controlas una organismo en forma de círculo que tiene que moverse por la pantalla comiéndose organismos más pequeños que él y evitando los más grandes y la antimateria. Para moverte tienes que eyectar materia en una dirección, lo que te va haciendo más pequeño, así que hay que economizar e impulsarse lo mínimo necesario. Al principio el resto de organismos son inertes, pero luego empiezan a aparecer otros organismos (artificialmente) inteligentes que huyen de ti o te intentan comer (si son más grandes que tú en ese momento), haciéndolo verdaderamente difícil.

Revenge of the Titans es muy divertido. Tú asumes el rol del comandante de defensa de ciudades ante la inminente embestida de hordas de titanes, que no son más que pequeños monigotes con apariencia de come-cocos. Para defender cada ciudad tienes que construir las llamadas “blasters”, una especie de armas automáticas que disparan cuando se les acerca el bicho. En cada misión puedes investigar nuevas tecnologías, que te permiten comprar armas y power-ups mejores, y los bichos que vienen se van haciendo más fuertes y rápidos. El principal inconveniente que le veo al juego es que se acaba volviendo muy, muy difícil, porque los titanes vienen de todas partes y lo destrozan todo, y no te da tiempo a hacer todo lo que tienes que hacer en el juego, y te quedas sin un duro. Los gráficos son muy adecuados (chulis) para el juego, y la mar de divertidos.

Respecto a los que he jugado del primer Bundle, uno que destaca es Gish, donde controlas una bola de alquitrán que tiene que ir desplazándose por distintos niveles de plataformas, donde hay pinchos y bichos que te quieren morder. El modo de un solo jugador la verdad es que cansa, porque es siempre lo mismo, pero el modo multijugador en ordenador compartido es genial para echarse unas risas con los amigos, en los modos de pelea o sumo, de dos a cuatro jugadores. Yo me lo paso teta con mi hermano. :)

World of Goo tiene unos gráficos bastante guays y un concepto de juego curioso. Es algo así cómo los Lemmings, porque tienes que hacer llegar unas bolitas de mugre a su destino (una tubería), pero el sistema es ir creando una estructura fija con la mugre para alcanzar la tubería. Lo único que da la sensación de estar diseñado más para matar el tiempo con el iPad (y sucedáneos) mientras vamos en el bus o esperamos la cita con la princesa, más que para jugar en tu casa durante mucho tiempo.

Lugaru HD es un juego de peleas de conejos un poco estilo Matrix, que al principio parece muy chulo, pero a mí me parece que tiene los controles demasiado aparatosos, y los gráficos muy sosillos. Lo más gracioso, el sonido que emiten los conejos al hablar y las hondanadas de hostias que se reparten.

Quedan algunos a los que he jugado poco o nada, pero en conjunto merecen con creces los 10 dólares que pagué. Enhorabuena por la iniciativa y ¡que salga pronto el próximo Bundle!

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