April 2011

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En un desesperado intento por no estudiar, me ha dado por hacer algo más curioso que una tortilla para cenar y encima publicarlo. Con poco más que lo que hace falta para prepararse un sandwich me he preparado los flamenquines de pan de molde de JaviRecetas.

Esta receta se parece muchísimo al sanjacobo de toda la vida, con la diferencia de que lleva pan de molde y va enrollado. A mí los sanjacobos siempre me quedan fatal porque el pan rallado se me separa del jamón de york y queda muy feo al final, pero los flamenquines estos me han salido medianamente bien a la primera. Desoyendo las indicaciones de Javi, he utilizado pan de molde pero de forma alargada, con corteza (que he quitado, claro) y cinco semillas, y chopped de pavo en vez de jamón de york, porque era lo que tenía, aunque sea más cutre.

Ya se menciona, pero lo repito porque es importante: el relleno tiene que ser fino. Yo he intentado poner dos lonchas de chopped y una de queso y se me ha roto uno de los cuatro que he intentado hacer. También creo que puede ayudar el hecho de usar pan más fresco/tierno, porque el mío llevaba ya bastantes días abierto y eso lo endurece y hace que se rompa más fácilmente.

Una última cosa. Al igual que recomiendan en las recetas de sanjacobos, ponle ensalada. La mezcla de grasa con huevo y pan rallado es bastante explosiva, y una ensaladita le pega que ni pintada.

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Hoy por ser hoy y dada la naturaleza primordialmente culinaria de los regalos, no podía quedarme sin publicar esta receta de pasta de la mano de mi compañero de piso Facundo. Como no sé si estará en algún lugar ya escrita a su manera, esta sí que la reproduzco aquí.

Ingredientes

  • Gambas, un puñado por persona aprox. Valen congeladas.
  • Pasta, la ración que te suelas comer normalmente, por el número de personas. Nosotros nos solemos meter como 150 g por cabeza, pero es que somos unos gordos. Es mejor que sea corta como macarrones o espirales, en vez de espaguettis, porque si no las gambas tienden a escurrirse al fondo del plato y es más difícil comerlas homogéneamente.
  • Ajos, dos o tres dientes.
  • Guindillas, dos o tres también.
  • Una pastilla de caldo de pescado.
  • Vino blanco o cognac.
  • Aceite de oliva y sal.

Proceso

  1. Descongela las gambas si las tienes congeladas. Yo lo que hice fue ponerlas en un plato con agua y meterlas al microondas a muy baja potencia. Escúrrelas bien en un colador.
  2. Empieza a calentar agua en una olla o cazo con sal y un chorrito de aceite, y cuece la pasta como lo llevas haciendo toda la vida llegado el momento.
  3. Mientras se cuece, pon un poco de aceite en una sartén y tuesta los ajos, partidos en dos mitades, y las guindillas.
  4. Cuando estén tostados, tira los ajos y las guindillas (dejando el aceite). Al no ser que seas tan duro como Facundo y te guste morder cosas picantitas de vez en cuando.
  5. Echa pastilla de caldo de pescado en la sartén con el aceite picante caliente y deja que se deshaga y disuelva.
  6. Arroja las gambas al aceite bien calentito y fríelas bien.
  7. Añade un chorrito de vino blanco o cognac y deja que se evapore el alcohol.
  8. Cuando esté la pasta lista, escúrrela en un colador y mézclala bien con las gambas y el aceitito, en la misma sartén vale.
  9. Sirve las raciones. Añade un poco de aceite de oliva si te ha quedado un poco seco. Sal si está soso, que no debiera.

Y eso es todo. No se te olvide una botella o jarra de agua grande en la mesa.

A mí me gusta la receta porque es distinto de lo que estamos acostumbrados de carbonara, al pesto o con tomate. ¡Gracias, Facundo! :)

PS. Tabs dice que esta forma de preparar las gambas se denomina “al ajillo”. He leído por ahí que se puede espolvorear con perejil al final.

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Parece que ayer nos quedamos con ganas de espinacas y hoy Paloma, mi compañera de piso, ha decidido darles otra vuelta, junto con un par de aperitivos. El menú de esta ocasión ha consistido en bocaditos de salmón, ensalada de espinacas con queso brie y nueces y puré de espinacas con nata y huevo.

Para los bocaditos de salmón se hablaba de usar queso mascarpone, el que se pone en el tiramisú, pero como a mí no me apetecía lo hemos sustituido por queso de untar tipo Philadelphia (aunque de marca blanca), que también le pega. La gelatina de balsámico de encima la hemos obviado porque ocho horas en la nevera son muchas horas y teníamos hambre, pero a cambio le hemos puesto a algunos canapés un poco de vinagre de módena por encima, y punto. Yo los he visto también con alcaparras por encima, quizá también con cebolleta picada, y es que se echa de menos un toque de sabor más fuerte para complementar el suave del salmón ahumado y el queso.

La ensalada de espinacas es fácil de preparar y lleva un aliño distinto del que estamos todos acostumbrados de aceite y vinagre: salsa de yoghourt. Aunque no hemos encontrado pimiento amarillo o naranja, ha quedado chula la variedad de color. Al igual que a la ensalada de espinacas de ayer, quizá se le podría añadir algún ingrediente más que la hiciese jugosa (¿alguna fruta?), pero no nos ha quedado claro. Habrá que experimentar.

Con el huevo con puré de espinacas hemos tenido algún desliz. El problema es que en la receta original se dice que se cueza al baño María, pero luego dice que lo saques del horno, así que nos hemos quedado como “whaat?”. Yo siempre he pensado que cocinar algo al baño maría consiste en meter un recipiente dentro de otro con agua hirviendo y dejarlo así, así que hemos llenado una sartén y una olla de agua y to palante. Como después de cocer un buen rato la clara no se cuajaba y teníamos hambre, Paloma ha acabado metiendo los cuenquitos en el horno. No sé si ha sido por esto último, pero lo que ha pasado es que la yema del huevo se ha pasado y se ha cocido, además de que el huevo en sí ha quedado relativamente duro, y al darle con el tenedor parecía un campo de fuerza. Podéis ver en la foto de la derecha que el nuestro no tiene una pinta taaan apetitosa como el de la foto de la receta original. ¿Qué es lo que hemos hecho mal? Habrá que leer un poco más sobre el baño María este… Las ramitas de tomillo fresco también nos las hemos saltado, que algunos se creen que todo el mundo tiene un jardín botánico en casa, pues nosotros aún no, lo siento.

Esto es todo por el momento. Si hacemos alguna otra cosa verdaderamente guay estos días lo publico, pero sin abusar, que tampoco es plan de acabar rallando nada más empezar, ¿no? ¡Gracias, Paloma!

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Hace unos días decidí que iba a utilizar mi blog para poner cosas de cocina. Desde siempre he sido un motivado con el tema y ya he publicado algunas recetas que me parecieron interesantes, pero desde que me compré un termómetro de horno me ha dado por volver a hacer platos raros que encuentro por Internet y demás.

La verdad es que Internet ya está lleno-llenísimo de recetas y no quiero volver a repetir lo mismo, copiar y pegar la receta. Por eso, lo que pretendo es más dejar constancia, tanto para referencia propia como para la de quien guste, de los platos medianamente curiosos que preparamos y las impresiones y comentarios de los cocineros y comensales.

La primera receta en cuestión es la ensalada de espinacas con bacon, queso de cabra y vinagre balsámico de módena que saqué del blog de Javi Recetas, de donde también es la foto de más a la derecha, utilizada con permiso (gracias Javi). Lo que me gustó de este plato es que es muy rápido de preparar y queda muy bonito. Las espinacas las compré ya cortadas y troceadas en bolsa. El bacon es algo que todo el mundo tiene en casa para los días de pasta carbonara.

Los piñones ibéricos me los dejé porque en la tienda estaba el bote de tamaño especias a más de 3€ y me pareció una burrada. La verdad es que luego los eché de menos en la ensalada. Mis amigos me han dicho que se pueden sustituir por nueces, que se pueden comprar peladas y cuestan menos. Lo que no sé es si las tostaría en ese caso.

Con el vinagre caramelizado hay que tener cuidado, porque al tenerlo calentando en el cazo parece más líquido y luego cuando se enfría se queda como una piedra. A nosotros nos quedó petrificado como si fuese un caramelo. Yo lo que haría es ponerlo a calentar, rápidamente echarle el azúcar (nosotros usamos moreno) y en cuanto se disuelva bien dejar de calentar. Echarlo sobre la ensalada y que se solidifique ya ahí si quiere.

Otra cosa que pasa es que la ensalada queda un poco seca, aún con el aceitillo de freír el bacon. Nosotros le echamos aceite de oliva pero, como comentan en la receta de Javi arriba citada, unos gajos de naranja le habrían quedado genial, dándole sabor y un poco más de jugo.

Siendo tan rápida de preparar, estoy seguro que la prepararé alguna otra vez con nueces picadas y naranja añadidas. Ya os cuento como sale y a ver si hago fotos. :)