Cernunnos, XI

Hoy me he levantado con el párpado del ojo derecho inflamado por un lado. Supongo que será alguna infección. Ya por la noche me picaba un poco y me toqué a saber con qué manos sucias… Que ya he contado la limpieza relativa que llevamos, y encima el otro día tragamos bastante arena cavando. Espero que mañana esté mejor*.

Esta mañana llovía y hemos tenido que trabajar dentro. Nos hemos dedicado a pintar las paredes y el techo de blanco utilizando cal. La cal tiene la peculiaridad de que, además de desprender vapores malolientes y probablemente tóxicos al mezclarla con agua, al principio cuando pintas parece que falta pintura porque se ve muy claro, pero luego al secarse se vuelve más blanca y queda bien.

Al final no hemos perdido completamente nuestro honor y hemos encontrado el camino a los pueblos abandonados. El problema era exáctamente el que habíamos intuido: habíamos confundido un río con un arroyo y aplicado la ley del piñón fijo.

Los pueblos abandonados yo me los esperaba un poco más grandes y mejor conservados, pero están totalmente en ruinas y tan sólo quedan un par de edificios con algo de techo. Y uno de ellos tiene murciélagos. Sin embargo, eran muy bonitos, tanto ellos como el camino entre ellos. Supongo que la falta de comunicación (el camino no es una carretera) es en parte lo que les ha llevado al abandono. A juzgar por el aspecto de las casas y restos que quedaban, probablemente lleven abandonados varios decenios. O eso o la naturaleza hace estragos.

Hemos subido la colina, esta vez siguiendo un camino, y hemos visto más pueblos, alguno de ellos con aspecto de habitado, aunque personas no hemos visto aún.

Mañana será al fin mi primer contacto con la civilización de pueblos y ciudad desde que llegué aquí. Endavant!

* Mañana estaba mejor. :)

Cernunnos, X

Hoy lunes hemos vuelto al trabajo matutino cavando en el bancal elevado. Quién sabe si por la paliza del día anterior o porque hacía sol y calor, me he cansado bastante rápido y a eso de la una ya estábamos en casa haciendo el almuerzo. Hemos hecho patatas fritas y calabacín y berenjena rebozados y fritos también. El conjunto tenía bastante grasa, pero ya sabéis la teoría de que la grasa con sal le gusta a todo el mundo, incluidos vegetarianos y veganos.

Que hablando de vegetarianismo, mi subconsciente debe de estar echando de menos la carne porque anoche soñé con un filete que me comía, y me sentía culpable porque todo el mundo en casa estaba haciendo dieta vegetariana.

Después de comer me he bajado a mi yurta a escribir un par de cartas. No puedo escribir postales porque aún no he ido al pueblo ni nada. Espero poder enviar las cartas este miércoles, pero está el problema de que es fiesta en Monforte y la oficina de Correos estará cerrada, por lo que dependo de un estanco o de alguna tienda en otro pueblo, o una gasolinera… ¡Algo tiene que haber!

Después de escribir las cartas he estado recogiendo semillas de espinaca, que como podéis ver en la foto (foto pendiente) son redonditas y hay muchas en las ramas de la hoja de espinaca. Hemos recogido una bolsa entera; como plantemos todo esto van a flipar en el futuro comiendo espinacas. Casi tanto como con el calabacín.

Mañana puede que intentemos el viaje a los pueblos abandonados otra vez, if weather permits, porque es el último día que se queda David y pensamos que sería una pena que se fuese sin verlos. Si no somos capaces ni con las nuevas indicaciones de encontrar el camino*, ya me consideraré totalmente falto de honor e indigno de la vida en el campo. ¡A la aventura!

* Sí que fuimos capaces.

Cernunnos, IX

Nuestra expedición a los pueblos abandonados ha sido un fail total. A pesar de las indicaciones de los chicos y un mapa que nos han hecho del camino, no hemos conseguido llegar y nos hemos perdido un rato largo. Al llegar a un punto, el camino desaparecía ante nuestros ojos y nos veíamos obligados a seguir pegados al río hasta toparnos con una pequeña cascada infranqueable. No contentos con esto, hemos emprendido una subida por la ladera de la colina. Lo que en un principio era una peligrosa pendiente se ha acabado tornando en bosques de maleza seca de creciente espesor, que nos obligaba a avanzar tragándonos centenares de ramas y arañándonos todo el cuerpo. Después de cerca de una hora de subida y al llegar a una roca desde la que no se veía ni rastro del supuesto camino, hemos desistido y decidido bajar, no sin duras penas y amplias posibilidades de rompernos brazos y piernas al pisar y agarrarnos en falso a ramas que se quebraban bajo nuestro peso.

Al llegar abajo y tras una pequeña pero arriesgada investigación para encontrar el camino, donde tanto David como yo hemos estado a puntito de caernos y esnucarnos contra una roca, hemos pasado de los premios Darwin y decidido volver a casa.

La explicación más plausible que encuentran los chicos* es que hayamos confundido el río con un arroyo cercano. Maldito verano. ¡Al menos el camino ha sido bonito!

* Y que más tarde se demostró correcta.

Cernunnos, VIII

Hoy era día de descanso del trabajo, pero como soy un workaholic he seguido un poco con las ramitas del ponedero del gallinero. La parte mala es que he tenido que ir a cortar ramas de sauce a un sitio lleno de zarzas y me he pinchado un montón. Odio las zarzas, están por toda la huerta, son feas* y se te pegan a la ropa y te pinchan, además de tener raíces super-profundas y gordas que molestan al resto de plantas. Muerte a las zarzas.

Me han dicho los chicos que el miércoles que viene vendrá una nueva voluntaria y me he emocionado. Parece mentira, pero llevo una semana sin ver a más personas que Paris, Andru y David. Nuestra pequeña secta de tres personas. Este mismo miércoles se va David a seguir su gira de voluntariado por la provincia de Lugo y le vamos a acompañar con el el coche. Supongo que aprovecharé el viaje para enviar un par de cartas que aún tengo que escribir, a modo de postal. Como no puedo adjuntar ninguna foto a lo mejor meto una hoja de menta** o algo representativo de nuestra huerta… ¡Una hoja de zarza! No, venga, menta, que huele mejor al menos. Para redondear, el miércoles también es día de fiesta en Monforte, así que a lo mejor vemos algo, aunque sea una procesión.

Por la tarde he seguido con mis lecturas políticas. Esta vez le ha tocado el turno a “A Brave New World Revisited”, un ensayo político de Aldous Huxley relacionado con su famosa novela distópica “Un mundo feliz / A brave new world”. Pues bien, su ensayo es más bien un panfleto pro-liberal y anti-comunista. Hay que tener en cuenta que el ensayo lo escribió en 1958, en plena guerra idelógica del Oeste capitalista contra el comunismo. A pesar de que puedo estar de acuerdo con algunos consejos que da y aprecio las reviews socio-científicas sobre algunos temas como el condicionamiento durante el sueño, drogas o propaganda en tiempos de guerra, creo que su intento por poner a caldo el comunismo, a la vez de querer tratar de demostrar que el mundo se acerca a su distopía de “Un mundo feliz” generan una visión poco profunda y sesgada políticamente. Leedlo y veréis.

Mañana me tengo que levantar temprano para visitar los pueblos abandonados, así que fins aviat!

* Siempre y cuando no tengan deliciosas moras.

** Al final se me olvidó, pero he traído hojas de menta de la huerta a Barcelona igualmente.

Cernunnos, VII

¡Seguimos avanzando con el gallinero! Ya hemos cogido práctica con el martillo y somos expertos clavadores de clavos. Uno de los trucos es utilizar una rama firme en forma de horquilla para sujetar la rama donde estás clavando y así se tambalea menos y se emplea más fuerza en que entre el clavo. De aquí a montar nuestro propio taller de carpintería hay un paso.

Una vez construido el armazón vamos a tejer ramitas de sauce entre medias y más tarde terminar con paja y barro y ¡apali! ya tenemos ponedor de huevos para el gallinero. Todo un avance.

Parece que han empezado las fiestas de Monforte y en casa hemos tomado sidra y medio pastel para celebrarlo. Dice Andru que una de las cosas que más le gusta del modo de vida que llevan es que pequeñas cositas, como comer un trozo de pastel, se convierten en verdaderas delicias.Para que os hagáis a la idea, imaginad el placer de probar un tomate de la cosecha nueva después de llevar desde noviembre de 2011 sin comer un solo tomate.

Visto esto, creo que cabe preguntarse qué necesidades del primer mundo burgués (de ciudad) son esenciales y cuáles son simplemente creadas o superficiales. Y sobre la naturaleza humana de querer (o valorar) siempre un poco más allá de lo que se tiene. ¿Seríamos igual de “felices” con unas vidas más austeras? ¿Podría llevar esto a que haya menos acumulación de riqueza y mejor repartición? ¿Y a que encontremos vías más aceptables de progreso humano sin destruir la naturaleza aceleradamente? Todo esto y mucho más en las secciones de filosofía y política de su biblioteca.

Que hablando de biblioteca, madre mía la peazo de colección que tienen aquí. Ahora que estoy viciado con la política he subido y me he encontrado a Stiglitz, a Chomsky, a Marx, a Lenin y Stalin, a Huxley… Si esta gente ha leído la cuarta parte de los libros que tienen, ya son súper-cultos.

Ya tengo los billetes de vuelta a Barnacity, los he comprado hoy y vuelvo el martes 21, Alvia durante 11 horas en asiento. Nada de tren-hotel, con lo que habría molado ir dormidito todo el trayecto, pero eran 100€ frente a los 70€ del Alvia. ¡30€ es un libro!

Cernunnos, VI

Hoy me he acabado de leer la introducción de Trotsky y la verdad es que, a primera vista, no estoy de acuerdo con su visión. No puedo estar de acuerdo con achacar todos los problemas de la sociedad al capitalismo y menos con creer que un alzamiento unificado de las masas llevará el mundo a un estado de gobierno revolucionario al servicio de toda la sociedad*. Los que presumen de liberar a la sociedad del opresor acaban convirtiéndose más tarde en su yugo.

Dejando de lado de nuevo la política, que seguro que me acarreará lanzamientos de tomates variados y con razón, hoy por fin hemos emprendido una de las tareas más esperadas de la estancia: ¡construir el gallinero! La idea es hacer el habitáculo donde las cucas gallinas pondrán sus huevos y luego una valla** para dejarlas “libres” en un trozo de terreno. Andru ya había montado el chasis principal de la estructura del huevero y David y yo nos hemos dedicado a cortar y clavar varias ramas en el chasis por las que luego tejeremos ramitas de sauce (fotos pendientes). Una vez más parece una tontería de trabajo, pero no os imagináis lo duro que entra el clavo algunas veces en estas ramas macizas; nada que ver con aglomerado ni contrachapado ni mierdas de esas. Al meterle leñazos al clavo con el martillo, como la estructura no es firme, la mitad de la energía se malgasta en hacer bambolearse a la estructura y hay que agarrarla bien y golpear fuerte para conseguir que el clavo se clave. Y si le das con mucha fuerza, obviamente corres el riesgo de torcer la punta y que después no entre ni pa’ atrás… En fin, todo un ejercicio de habilidad combinada con fuerza en la muñeca. A ver si esta semana lo semi-acabamos y en unos meses puedo ver las primeras gallinas cacareando por ahí, aunque sea en fotos.

En otro orden de acontecimientos y antes de que se me olvide, hace un par de noches Paris y Andru nos enseñaron un libro de un tipo (o un grupo de personas) que han elaborado una compilación de pueblos de Asturias abandonados y las estructuras y facilidades (agua, electricidad, etc.) que tienen. ¡Y la verdad es que hay cientos! Es increíble. La intención supongo que es que alguien se anime a okupar e ir a vivir a alguno de ellos. El fin de semana nosotros iremos a un pueblo fantasma de aquí cerca de casa. ¡Prometo fotos!

* Puede que esta sea la idea de Marx (porque la introducción era a la teoría marxista) y que la de Trotsky sea distinta, pero tengo que leer más textos de Trotsky.

** Más tarde decidimos probar al principio sin valla y ver si las gallinas no se pierden

Cernunnos, V

Me gusta mucho el pico. A david parece que le gusta más la pala, porque evita el pico siempre que puede* y prefiere cavar a base de clavar la pala y empujándola con la base del pie. Pero el pico mola porque puedes coger fuerza y descargarla toda sobre la tierra, haciéndola pedazos y así se puede recoger más adelante más fácil. Os parecerá una tontería, pero es una descarga de adrenalina interesante.

Hoy hemos trabajado de nuevo en los bancales alzados de la huerta. Hemos cavado un hoyo de 1 metro de ancho y unos 30 cm de profundidad, por unos 10 de largo (foto pendiente) para poner otro día ahí troncos y taparlos de nuevo con tierra. Nos levantamos pronto porque a eso de las once ya te da el sol de lleno en la huerta y trabajar es mucho más cansado. Luego me he dedicado a cortar las ramas a un sauce para que sirvan de paredes del gallinero y he participado en la cocina del almuerzo, lentejas estofadas. No es el mejor plato para el verano caluroso, pero es lo que hay.

Por la tarde he conseguido no dormirme leyendo la introducción a los párrafos seleccionados de Marx por Leon Trotsky, que la verdad es que la introducción está muy clarita y te explica genial las ideas básicas del pensamiento de Marx que, por si no lo sabíais y no habéis mirado la Wikipedia aún, tienen como pilar básico que el problema del capitalismo es que el capitalista explota a los trabajadores al pagarles por su trabajo menos de lo que vale para llevarse el beneficio, negándoselo a ellos. Los liberales dirán que esto no es explotación alguna, que es el interés / beneficio como contraprestación de la aversión al riesgo que siente el capitalista al invertir su capital (lo que no hacen los trabajadores, que sólo ponen fuerza de trabajo) en un negocio que puede salir mal. Lo curioso del capitalismo es que en teoría todo funcionaría super guay, pero en la práctica ya veis las crisis que nos comemos periódicamente y cómo una parte muy pequeña de la población controla casi toda la “riqueza” mundial. Qué pasa, que somos más listos que los demás o qué. No me lo creo.

En fin, fuera de disquisiciones político-económicas, antes de cenar me he dedicado  a acabar la mermelada de endrinas añadiéndole al jugo mucho azúcar y metiendo la mezcla en botes esterilizados en agua hirviendo. En el libro de “On Food and Cooking” de McGee explica por qué las conservas de fruta con azúcar se conservan y tienen forma gelatinosa. Al parecer, está relacionado con una sustancia llamada pectina que está en muchas frutas y el hecho de que el azúcar chupe el agua de los microorganismos que se atrevan a adentrarse en la mermelada.

Por la noche hemos jugado a un juego de mesa… ¡cooperativo! O ganan todos o pierden todos los que juegan, y por igual. Se llama Pandemic y hay que erradicar cuatro virus de la faz de la tierra descubriendo sus curas. La gracia está en la tensión de que los virus se expandan demasiado y acaben con todo bicho viviente, incluida la nuestra tan querida “civilización”. Hay que andar con cuidado.

* Esto va a cambiar en el futuro, con David usando sin miedo el pico tras comprobar que no muerde

Cernunnos, IV

Hay veces que se pierde la noción de la línea entre lo limpio y lo sucio. Hoy es el primer día que me ducho en cuatro que ya he estado aquí. Es como si el sudor se camuflase entre los olores de los árboles, la tierra, el pelo de perro… O quizá es más bien la pereza a una ducha de agua fría en medio de la maleza.

Parece que estamos en un campo de entrenamiento. Cada día nos levantamos antes. Ayer era a las nueve, hoy a las ocho y media y mañana será a las ocho seguro. Qué cruz. Y qué sueño.

Después del desayuno de porridge, nuestro trabajo matutino ha consistido en quitar tierra de detrás de la casa, por donde al parecer se filtra agua cuando llueve. Básicamente pico y pala a fondo. Como siempre, hay dificultades (si no, no sería un campo de entrenamiento), que en este caso eran dos. Primero, la zona para cavar era tan estrecha como el pasillo del tren-hotel de ida o más. Vamos, que sólo cabe una persona y doblada. Picar y usar la pala así es una desesperación porque no paras de chocarte con las paredes y te estorba todo. Y segundo, los cubos llenos de arena y rocas pesan mil demonios y había que llevarlos a volcar la arena a un montón del lateral de la casa, pasando por el angosto pasillito silvestre. Nuestros brazos crecen.

Para comer he hecho sopa de cebolla. El procedimiento es bien simple. Uno, freír cebolla en mantequilla en fuego muy lento hasta que se caramelice. Dos, hervir la cebolla caramelizada durante quince minutos en caldo de verduras. Servir con pan. Fácil, ¿no? ¡Pues está buenísima! Aliñar con sal, pimienta, pincante, especias, etc. al gusto.

Por la tarde he intentado leer la versión de “La crisis del capitalismo” de Marx del diario Público y me he quedado frito. No sé si porque era un tostón o porque hacía calor, o por las dos. No me he enterado de casi nada.

Suerte que han venido Paris y David a salvarme con la propuesta de echar arena de unas plantas de patatas a otras, proceso durante el cual hemos descubierto un buen montón de patatas blancas y rojas de tamaños inesperadamente grandes. Más tarde hemos hecho mermelada de endrinas, el fruto pegajoso.

No sé si al final publicaré todo esto *. Me va a dar pereza mil pasarlo a ordenador. Me tiraré tres horas en mi habitación de Barcelona. Pero si estás leyendo esto es que lo he conseguido. En pro de la vanidad y la ayuda al recuerdo a mi memoria de pez.

* He optado por publicar las cosas tal cual las escribí aunque en el futuro las cosas hayan cambiado, lo cual aclararé con notas en los casos necesarios.

Cernunnos, III

Hoy ha sido el primer día de trabajo en el campo y nos hemos levantado un poquito antes, sobre las nueve. Hemos desayunado porridge con miel y moras. El porridge es como nuestro muesli pero triturado y cocido en leche hasta que adquiere consistencia pastosa. Sólo es un poco soso, pero si se le añaden frutas y dulces no está nada mal.

El trabajo de esta mañana, ha consistido, en primer lugar, en arrancar las malas hierbas que pululaban los laterales de un par de bancales de la huerta. La principal dificultad consistía en diferenciar las malas hierbas de las que no lo son. Es decir, saber qué se está cultivando exáctamente en el bancal y que forma y posición tiene. Porque, por ejemplo, la menta es una mala hierba en el bancal de cebollas y melones; con lo buena que está en los mojitos, qué injusticia.

El curro gordo ha venido luego y ha consistido en limpiar toda una zona donde queremos crear dos bancales elevados sobre troncos. Aquí lo difícil no es tanto arrastrar las ramitas y arrancar plantitas sino sacar las raíces de las zarzas. Estas malditas están por debajo de toda la huerta y son profundas y fuertes. Para sacarlas hay que usar el pico para soltar la tierra y luego tirar fuerte, y volver a usar el pico. Y así hasta que salgan o te canses y las cortes y punto.

En ese punto es además justo cuando ha empezado a arreciar el Sol. Antes no había hecho tanto sol, pero esta vez hasta me he puesto crema. Mañana a ver si me pongo las gafas de sol y todo.

David me ha dicho que después de este voluntariado tiene ganas de ejercer de músico callejero, probabablemente en Madrid. Y yo que pensaba que la gente que tocaba pidiendo en la calle lo hacía por necesidad… ¡Pues hay gente que lo busca! Espero que no se encuentre con muchas mafias ni sumos de Plaza de España, ni ordenanzas municipales que te fuerzan a sacarte una licencia para poder tocar en la calle. ¡Basta ya de pretender regularlo todo! Que me hago liberal a este paso.

Después de comer un plato escocés que es como una tortilla de patata pero sin huevo y con la patata triturada (y un huevo encima, muy bueno) he estado un rato leyendo a Hemingway, un libro que me regaló Joanne: “Fiesta: The Sun Also Rises”. El personaje de Hemingway me empezó a interesar después de ver su imitación en “Midnight in Paris”, que es simplemente genial. No sé cómo pueden beber tanto los personajes del libro. Están una copa tras otra; me sorprende que no estén siempre borrachos. O a lo mejor sí que lo están y Hemingway simula que no.

El caso es que más tarde David y yo nos hemos ido a recoger endrinas, que es un fruto pequeño que al comerlo te deja pegajosa la boca, para hacer más tarde mermelada con ellas. Aquí lo único difícil es saber si están maduras o no. El resto de la tarea es simple y relajante.

Por la noche he llamado a mis padres por Skype, posible gracias a la conexión a Internet por satélite de la casa, que cobertura de teléfono no tendrá, pero Internet sí. Es la primera vez que cojo un ordenador en tres días y no me he resistido a mirar El País. Parece que todavía no nos han rescatado. Eso es que las cosas económicas no van demasiado mal a corto plazo aún. Aunque a lo mejor mañana hay sorpresa, porque tarde o temprano algún tipo de rescate es inevitable en un mundo en el que a los mercados funcionan bajo la ley de la oferta y la demanda y España es el país perfecto con el que jugar por su falta de liquidez y su gobierno neo-liberal en recortes. Pero para cuando el país implosione, yo ya sabré algo de cómo irme a vivir al campo y pasar de su mierda.

Cernunnos, II

Aún no he cambiado mi ritmo de dormir. Me he levantado como a las diez y media y hemos preparado pancakes para desayunar. Hemos molido el trigo nosotros mismos con un molinillo manual. No está demasiado duro, pero hay que dar muchas vueltas y cansa. Andru dice que quieren acoplarlo a una bicicleta estática en el futuro para que sea más fácil.

Después de comer he subido a la yurta de David a que me enseñe un poco a tocar la guitarra española. En casa también tenemos un banjo, pero David no sabía la afinación bien, así que hemos tirado por la guitarra. Me ha enseñado unos cuantos acordes. El que más me ha gustado es el de Do mayor. Luego hemos tocado “When The Saints Go Marching In” los dos juntos.

Me he dado una vuelta por la biblioteca y he encontrado un libro de introducción a las diferentes ideologías políticas. He leído anarquismo, liberalismo y socialisma, aunque estas dos últimas un poco por encima; y la verdad es que cada vez estoy más confundido políticamente.

Como somos gente sencilla pero innovadora hemos comido espaguettis con salsa de arroz y garbanzos. Y mucha sal. Puede parecer un poco raro pero ha entrado muy bien a las cinco de la tarde. Después de comer, David y yo nos hemos puesto de acuerdo y hemos llevado a cabo la fase 1 de la limpieza de la cocina, que ha consistido básicamente en fregar todos los platos y utensilios que habían quedado abandonados en las mesas y limpiarlas y ordenarlo todo. Parece un trabajo fácil y rápido, pero os aseguro que no lo ha sido. Además que hay que tener en cuenta que no tenemos desagüe y hay que salir a tirar el agua de fregar cada dos por tres. Pero ha merecido la pena. Ahora la cocina parece un sitio mucho más habitable.

Mañana toca desayunar a las nueve y supongo que el primer día de trabajo “real” en el huerto y la casa. Ya os contaré.